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Diez Mitos Persistentes sobre la Lumbalgia en Personas Mayores

Diez Mitos Persistentes sobre la Lumbalgia en Personas Mayores
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La lumbalgia (LBP, por sus siglas en inglés) es una de las afecciones más costosas y discapacitantes que afectan a las personas mayores. No solo el dolor y la discapacidad pueden interferir con la capacidad de realizar sus actividades de la vida diaria, sino que los déficits propioceptivos asociados con la lumbalgia pueden alterar el equilibrio, aumentando el riesgo de caídas graves y lesiones que pueden afectar de manera significativa su salud e independencia a largo plazo. A pesar de la existencia de pautas clínicas sobre el manejo eficaz de la lumbalgia en las personas mayores, estos diez mitos comunes persisten y continúan dificultando la recuperación:

  • MITO: La lumbalgia es inevitable con el envejecimiento. REALIDAD: La lumbalgia es común, pero no inevitable. Su prevalencia aumenta con la edad y luego se estabiliza aproximadamente después de los 60 años.
  • MITO: La lumbalgia en las personas mayores suele indicar una enfermedad grave. REALIDAD: Las afecciones subyacentes graves representan menos del 5% de los casos. La mayoría de los casos de lumbalgia se clasifica como “inespecífica” y no está asociada a patologías graves.
  • MITO: Es necesario realizar estudios de imagen en las personas mayores de 50 años con lumbalgia. REALIDAD: La realización de estudios de imagen en ausencia de “alertas” (como cáncer, fractura, infección o síndrome de cola de caballo) puede conducir a intervenciones innecesarias y causar más daño que beneficio.
  • MITO: El dolor debe guiar el comportamiento—se debe evitar levantar peso, girar o agacharse cuando se padece de lumbalgia. REALIDAD: La actividad física favorece la recuperación, mientras que evitarla de forma prolongada y la inactividad se asocian con la obtención de peores resultados. El dolor durante la actividad no suele indicar daño en los tejidos.
  • MITO: El reposo en cama es recomendable para la lumbalgia en personas mayores. REALIDAD: El reposo en cama puede causar más daño que beneficio, especialmente cuando se prolonga, y puede contribuir al desacondicionamiento físico y a una recuperación más lenta.
  • MITO: La medicación debe ser el tratamiento de primera línea para la lumbalgia. REALIDAD: Las pautas clínicas respaldan los tratamientos no farmacológicos como primera línea, incluidas las terapias manuales como las proporcionadas por los quiroprácticos.
  • MITO: La cirugía es eficaz para el dolor lumbar predominantemente axial (localizado en la espalda). REALIDAD: La cirugía no se recomienda para este tipo de dolor, y puede dar lugar a peores resultados o a complicaciones innecesarias.
  • MITO: La lumbalgia crónica en personas mayores siempre es causada por daño estructural. REALIDAD: Los cambios estructurales observados en estudios de imagen se correlacionan pobremente con la intensidad del dolor o el grado de discapacidad. Los factores psicosociales desempeñan un papel importante en el dolor persistente.
  • MITO: Las inyecciones, la ablación y los bloqueos nerviosos son tratamientos altamente efectivos. REALIDAD: En el caso de la lumbalgia inespecífica, estas intervenciones suelen no ofrecer mayor beneficio que los tratamientos simulados y se asocian con un aumento de eventos adversos en las personas mayores.
  • MITO: Las hernias discales suelen ser la causa del dolor en las piernas en las personas mayores. REALIDAD: Las hernias discales son menos comunes en esta población; los hallazgos clínicos suelen ser más fiables que las imágenes por sí solas.

Desafortunadamente, esta desinformación es reforzada con frecuencia por familiares, amigos, redes sociales, compañías farmacéuticas, otras industrias, e incluso por algunos profesionales de la salud. Estos mitos sobre la lumbalgia fomentan actitudes, creencias y comportamientos inexactos que pueden conducir a tratamientos inapropiados, costosos y, en ocasiones, perjudiciales. Además, estas ideas erróneas pueden provocar consecuencias psicológicas—como miedo al movimiento, baja autoeficacia, poca motivación, ansiedad, estrés y depresión—todas las cuales contribuyen a una mayor discapacidad y a una recuperación más lenta. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la atención quiropráctica representa una opción de tratamiento conservador que puede ayudar a reducir el dolor y la discapacidad, permitiendo a las personas mayores mantener con mayor facilidad su independencia y realizar las actividades de la vida diaria.

Miles de doctores en quiropráctica en los Estados Unidos y Canadá han asumido el "Compromiso de ChiroTrust":“En la medida de mis posibilidades, acepto
proporcionar a mis pacientes atención quiropráctica
convencional, conveniente y asequible.
No usaré innecesariamente planes de tratamiento
y/o terapias a largo plazo”.

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(ejemplo: "Compromiso ChiroTrust" "Tempe, AZ")